Con unas libras de más

¿Sabía usted que hace unos cuantos años atrás estar de con unas libras de más significaba estar saludable?

Hace algunos años el estar con sobrepeso o con unas libras demás significaba estar saludable era símbolo de prosperidad y bienestar. Pero hoy en día es una preocupación para el departamento de la salud y servicios humanos de la nación.

Se estima que para el año 2005 habrá más muertes relacionadas con el sobrepeso que por cualquier otra causa incluyendo el tabaquismo. Los doctores expresan su incertidumbre acerca del bienestar de los pacientes que tienen un leve sobrepeso (menos del 40% sobre el peso ideal) pues generalmente las personas creen que solo tienen unas libras demás, sin darse cuenta de que los malos hábitos alimentarios no solo afectan la estética y la figura sino afectan gravemente la salud física y emocional del individuo.

Ya sabemos que entre los peligros asociados con el sobrepeso están: la diabetes, presión arterial alta, enfermedades cardiovasculares, y, otras condiciones adversas a la salud como insuficiencia respiratoria, apnea del sueño, artritis, enfermedades de la piel.

En el aspecto emocional no deja de hacer graves estragos también, el sobrepeso o la obesidad se asocial de manera cercana con una mala autoimagen y baja autoestima. El Instituto Nacional de la Salud dice: “La obesidad crea una enorme carga sicológica. De hecho, en cuanto a sufrimiento puede que este sea el mayor efecto adverso de la obesidad y el sobrepeso.”

Esas libras demás nos conducen a un malfuncionamiento social con una imagen negativa y por ende al aislamiento. Empezamos a evitar reuniones sociales o de trabajo, nos miramos en el espejo todas las mañanas y en vez de sentirnos bien para empezar bien el día nos sentimos inconformes con la imagen que se refleja en el espejo. Si nos invitan a una reunión social empezamos a buscar excusas y justificaciones para no asistir. En el aspecto sexual también es un problema pues empezamos a evitarlo trayendo consecuencias graves a nivel de pareja.

Esta situación entonces desencadena una reacción contraria que nos lleva a comer por emoción. Intoxicamos el cuerpo con alimentos bajos en contenido nutricional, cantidades en exceso y falta de ejercicios. También intoxicamos la mente con la cantidad de pensamientos negativos que comenzamos a mandar al sub-consiente creando una imagen contraria de nosotros mismos. El sedentarismo es otro de los síntomas graves de este problema no queremos ni siquiera caminar para ir al supermercado siempre buscamos el estacionamiento más cercano de la tienda, el ejercicio brilla por su ausencia siempre con la justificación que no tenemos tiempo o que me siento mal de la columna, o no tengo dinero para pagar un gimnasio etc.

¿Y cuál sería la solución inteligente?

  • Cambiar los viejos hábitos, patrones y creencias de la alimentación. Simplemente piensa en estar más saludable esta será tu meta de hoy en adelante solo convive con ese pensamiento.

  • Hacer cualquier tipo de ejercicio que nos haga perder más calorías de lo que consumimos pues la clave es: Gastar más y consumir menos. Un ejercicio que nos agrade – caminar, clases de baile, practicar algún deporte de nuestro agrado, nadar, yoga.

  • Eliminar el estrés o los agentes estresores que nos producen la ansiedad y por ende aumentan el apetito.

  • Pensar que nosotros controlamos nuestras emociones no que ellas nos controlan a nosotros.

Así que amigos a comer saludable recuerda:

“Cada vez que vayas al supermercado haces las compras basadas en el amor que sientes por ti”

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